CUSTODIA COMPARTIDA, LA MEJOR SOLUCIÓN PARA EL MENOR


Atribuir la guarda y custodia compartida no tiene porqué tratarse de una medida excepcional. Una sentencia reciente del Tribunal Supremo fija jurisprudencia en torno a la interpretación de varios apartados del artículo 92 del Código Civil en lo que se refiere a los supuestos que han de darse y valorarse para que se adopte el régimen de guarda y custodia compartida. Según la sentencia, la custodia compartida en caso de separación es la mejor solución para un menor porque le permite relacionarse con sus padres del modo más razonable. Eso sí, siempre que no sea perjudicial para el hijo. Por ese motivo, según el Alto Tribunal se tienen que cumplir algunos requisitos como que los progenitores guarden respeto mutuo y tener en cuenta:

– La práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el
menor y sus aptitudes personales

– Los deseos manifestados por los menores

– El número de hijos

– El cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con sus hijos y el respeto mutuo en sus relaciones personales

– Y el resultado de los informes exigidos legalmente.

En base a la sentencia, se deben tener en cuenta las circunstancias que permitan a los menores tener una vida adecuada en una convivencia que forzosamente será más compleja. El Supremo toma la decisión al revisar una resolución de la Audiencia Provincial de Alicante que denegó el régimen de guarda compartida a unos padres basándose en que dicho régimen es (o era) algo excepcional. La Audiencia consideró como problemas (cuando el Supremo los considera virtudes) el alto grado de dedicación por parte de los padres y la necesidad de colaboración entre ellos para compartir la custodia. Los magistrados del Supremo también reprochan a la Sentencia recurrida que no basaran su decisión en el interés del menor, sin mencionarlo siquiera, cuando debe tenerse en cuenta en los litigios sobre guarda y custodia compartida.

En nuestro ordenamiento jurídico existen comunidades como Aragón (Ley 2/2010, de 26 de mayo, de igualdad en las relaciones familiares ante la ruptura de la convivencia de los padres) o Catalunya (Ley 25/2010, de 29 de julio, del libro segundo del Código Civil de Cataluña, relativo a la persona y la familia) que ya han adoptado la guarda y custodia compartida como norma general. La ley aragonesa dice en su preámbulo que la norma responde a una demanda social y presenta la custodia compartida como alternativa al sistema tradicional en los casos de ruptura de la convivencia de los padres y en la ausencia de pacto de las relaciones familiares.

Se plantea ahora establecer en el ámbito estatal la adaptación de este sistema de custodia compartida como norma general, sin depender del acuerdo entre los cónyuges y la consecuente reforma del Código Civil. Una reforma que piense en el menor, que de las mismas oportunidades a padres y madres para seguir ejerciendo como tales en caso de
separación, y en cualquier caso, que ofrezca la posibilidad de acordar los tiempos para el ejercicio de la guardia y custodia.


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